domingo, 11 de enero de 2015

Final alternativo (I)

¡Hola a todos! ¿Qué tal? Espero que bien, porque así por lo menos compensaréis lo estresada que me siento yo. Solo llevo dos días de clase y ya me toca ponerme a estudiar para el examen de historia de mañana -.-'' Pero bueno, en algún momento de mi espiral de sopor infinito me he acordado del blog y he decidido que ya iba siendo hora de postear algo nuevo. 

Como ya os he dicho, no tengo mucho tiempo, de modo que os traigo un relato que empecé a escribir hace bastante. Como es un poco largo y me faltan cosillas por retocar en él, lo publicaré en varias partes con la etiqueta de ''final alternativo''. No serán demasiadas, tres o cuatro a lo sumo. Y bueno, pues espero que os guste que yo me tengo que volver a estudiar ;)

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FINAL ALTERNATIVO (I)





-¿Y nunca habéis pensado que si las bolsas de palomitas cuestan cinco euros nadie va a comprarlas? Quiero decir, es mucho más fácil caminar hasta el supermercado de la calle de enfrente y comprarse una tableta de chocolate, o patatas o gominolas por un cuarto de ese precio y esconderlas en una mochila para meterlas en el cine de contrabando, ¿no es verdad? No me malinterpretes, solo intento ayudaros porque creo que vuestra política no es muy efectiva. ¿Qué tienes que decir al respecto, Patty?-Finalizó.

El chico estaba apoyado contra el mostrador de la taquilla número uno del cine con aire despreocupado. Llevaba una camisa de cuadros de color azul oscuro, debajo de una chaqueta más que desgastada al igual que sus botas. Hablaba con la encargada de las entradas como si la conociese de toda la vida, pero por la cara de perro que ella ponía, era obvio que no era así. La mujer estaba a punto de responderle con aburrimiento cuando el tipo gordo y más bien calvo que esperaba varios lugares detrás en la cola se entrometió en la conversación, dirigiéndose al muchacho de manera grosera.

-¿Quieres callarte y pedir tu entrada de una vez, niño? No tenemos todo el día para esperar a que te decidas.-Gruñó el hombre. El chico se volvió para mirarle y cuando lo hizo sonreía de manera sarcástica y cordial a la vez, si es que eso era posible.

-No estarías aquí solo un sábado por la tarde si no tuvieses tiempo libre para perderlo.-Declaró él.

Los hombros del señor gordo se hundieron notablemente cuando, tras meditarlo unos segundos, se dio cuenta de que el otro tenía razón. Se rascó la calva con incomodidad, se dio la vuelta y no volvió a decir ni una sola palabra. El chico suspiró y puso los ojos en blanco. Luego se giró de nuevo hacia la taquilla y le habló amablemente a la tal Patty.

-Quiero una entrada para…

Mientras todo esto se desarrollaba en la taquilla número uno, yo me encontraba pagando mi bono en la taquilla número dos. No escuché el resto de la conversación, ya que me encontraba demasiado ocupada intentando rescatar algo de dinero suelto de entre el inmenso caos de mi bolso. Y cuando el chico de la camisa de cuadros me esquivó en su camino hacia la entrada del cine ni siquiera me molesté en dirigirle una discreta mirada de reojo. Le pasé las monedas a la chica de la taquilla número dos (que tenía las mismas ojeras que la chica de la taquilla número uno, solo que la etiqueta de su uniforme tenía escrito Holly en lugar de Patty) y le sonreí tímidamente. Ella me devolvió la sonrisa y me dio mi entrada para que yo pudiese irme.

Antes que nada, aclaremos una cosa: Yo no era de ese tipo de personas que solían ir solas al cine. Pero la verdad es que en aquella tarde de invierno tan húmeda y aburrida no había tenido fuerza ni ganas para pensar en un plan mejor. Jade y Osment se habían ido de escapada romántica a la cabaña del susodicho y no volverían hasta el día siguiente; Ivonne, Astrid y Carol tenían exámenes de evaluación la semana que viene y la sola perspectiva de verle la cara a Shanon después de lo que había ocurrido con Patrick seguía poniéndome enferma.

La sala número doce estaba casi completamente vacía, probablemente porque faltaban más de diez minutos para que empezara la película. Yo me limité a buscar mi asiento exacto y a dejarme hacer en él con un suspiro. Era un buen asiento: Justo en el centro de la sala y más bien tirando hacia arriba, hacia la última fila. A no ser que diera la casualidad de que un jugador de baloncesto tuviese el capricho de sentarse delante de mí, tendría una visión perfecta. Rebusqué de nuevo en mi bolso para poner el móvil en modo vibración y di un sorbo de mi Coca- Cola.

A los pocos minutos, las luces de la habitación se apagaron. Ningún tipo de dos metros veinte de altura se había sentado en el asiento de delante. A decir verdad, el cine estaba casi tan desprovisto de gente como antes, a excepción de un grupo de idiotas en la primera fila, dos ancianas que seguramente habrían elegido la película al azar de entre la lista de estrenos del periódico y otro par de individuos repartidos por aquí y por allá, todos ellos a una distancia de un radio de diez butacas de mí. Nada interesante. Me agaché y bebí otro trago de mi refresco, pero entonces noté como alguien se dejaba caer en la butaca de al lado. Más por acto reflejo que por curiosidad, le miré de soslayo.

Se trataba de aquel chico de la taquilla número uno. Con tan poca luz como había, su pelo cobrizo parecía prácticamente negro y el color de sus ojos apenas era perceptible. Llevaba varios pares de chocolatinas de marca blanca en las manos, junto con una bolsa de regaliz negro y nubes de azúcar blancas. Ni siquiera notó que le miraba, ya que se encontraba demasiado ocupado observando los anuncios con aire crítico como para prestar atención a nada más.

Al ver que el desconocido no parecía tener intención de dirigirme la palabra, giré la cabeza de nuevo hacia la gran pantalla. Él me ignoraría y yo le ignoraría. Vería la película como se supone que había venido a hacer, me emocionaría con el final y me terminaría mi Coca- Cola. Perfecto. Me gustaba el plan.

Entonces no lo sabía, pero jamás llegaría a ver terminar aquella película.

4 comentarios:

  1. Hoolaa!! Qué buena pinta tiene, me ha entrado mucha curiosidad y quiero saber YA quién es ese chico (me cae genial jeje). Pero lo que más me ha dejado en vilo ha sido la última frase. Por que ahora en serio, ¿quién es ese chico y qué va a hacer?, ¿por qué no va a ver el final de la peli?

    Bueno, un beso enorme Alba, tengo muchas ganas de seguir leyendo, así que hasta que publiques el siguiente fragmento, seguiré inventándome mis teorías.

    Hasta pronto!!

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    1. ¡Hola! Ese chico... Ya veremos quién es JAJAJJA. Y si te digo la verdad, lo de la última frase me ha quedado más misterioso de lo que pretendía, de modo que yo no esperaría una bomba nuclear XD.

      Me encantan esas teorías tuyas, son casi tan descabelladas como las mías :3 A ver si subo pronto el siguiente.

      ¡Muchos besos!

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  2. Estimada blogger,

    Soy Natalia, Responsable de Comunicación de Paperblog. Tras haberlo descubierto, me pongo en contacto contigo para invitarte a conocer el proyecto Paperblog, http://es.paperblog.com, un nuevo servicio de periodismo ciudadano. Paperblog es una plataforma digital que, a modo de revista de blogs, da a conocer los mejores artículos de los blogs inscritos.

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    Recibe un cordial y afectuoso saludo,
    Natalia

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    1. ¡Hola! Pues con mucho gusto me pasaré por la página para ver de qué trata, muchas gracias.

      ¡Saludos!

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